José Ángel Quintero

Blog de 1º Bch CCSS del IES SAN JUAN DE DIOS

sábado, noviembre 20

El Imperio Ruso a finales del XIX


El imperio ruso tenía el problema de que en tan vasta extensión de terreno vivían sólo en la zona europea, ucranianos, lituanos, finlandeses y polacos. Sin embargo, este problema no amenazaba el poder absoluto del zar, ya que en Rusia no existía ningún tipo de órgano representativo. Rusia era un enorme y atrasado país de campesinos, controlado por la burocracia, el ejército y la iglesia ortodoxa, que permaneció relativamente inmune al liberalismo. Únicamente la derrota en la guerra de Crimea ( 1854-1856) ( la veremos en clase en imágenes), impulsó al zar a hacer algunas reformas sociales, como la industrialización o la abolición de la servidumbre( 1861).
Sus objetivos estratégicos en Europa se centraban en alcanzar el Mediterráneo a través del Mar Negro, pero tenían dos obstáculos: uno geográfico – los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, que impedían que su flota pudiese salir sin riesgo alguno -; y otro, político: el estado que controlaba el paso era el debilitado Imperio Otomano ( turco). En contra, tenían también a Austria-Hungría , volcada hacia esta zona, y a Gran Bretaña, que controlaba el Mediterráneo y la ruta hacia el Canal de Suez y la India. A su favor, estaba la suposición de que los pueblos eslavos ( los eslavos eran habitantes de origen ruso desde la Edad Media), contemplarían al pueblo ruso como sus liberadores frente a los austriacos o a los turcos opresores, con lo que Rusia jugaba con la ventaja de los nacionalismos paneslavistas ( unión de todos los eslavos bajo el liderazgo del zar ruso)

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